Entrevistamos a los protagonistas del Reto 4
Entrevistamos a los protagonistas del Reto 4
En este post os vamos a compartir las entrevistas que hicimos después de subir al Pico San Felipe y antes de aterrizar las conclusiones del reto 4 para la propuestas de mejora en la experiencia a la hora de enfrentar las próximas salidas.
Para empezar esta es la entrevista que le hicimos a Fito como coordinador de la subida al Pico San Felipe y vocal de área de inclusión de la Federación de Montaña de Castilla la Mancha.
Preguntas:
0. Presentarte.
1. Percepción general de la Subida Cerro San Felipe.
2. ¿Que te gustó más?
3. ¿Que te gustó menos.?
4. Mejoras.
5. Futuro y siguientes pasos.
Y a continuación os compartimos las tres entrevistas online que hicimos a los dos usuarios de silla joelette: Omar y Luismi y a Begoña que subió con la barra direccional
Preguntas:
0. Presentarte.
1. Percepción general de lo que pasó sabiendo al Poco de San Felipe.
2. ¿Que te gustó más?
3. ¿Que te gustó menos?
4. ¿Qué mejorarías-cambiarías?
5. ¿Subirías a más montañas con ayuda de la Silla Joelette/Barra Direccional?
6. Diferencia entre medio natural accesible, sendero inclusivo o montaña adaptada, si hay diferencia.
Empezamos con la de Luis Miguel
Seguimos con Begoña
Terminamos con Omar:
A continuación transcribimos las tres entrevistas combinadas en base a las preguntas:
Presentaciones:
Omar: Hola, ¿qué tal? Soy Omar Ortiz, usuario de silla de ruedas y deportista desde hace muchos años. Estoy encantado de estar con vosotros.
Begoña:
Bueno, soy Begoña Adeva Urbán, tengo 50 años. Tengo una discapacidad provocada por un daño cerebral sobrevenido por un tumor en el cerebro. Soy afiliada a la ONCE porque perdí la gran mayoría de mi vista. Además, soy miembro de la Asociación de Daño Cerebral Adquirido de Castilla-La Mancha y de Toledo. Tengo una pluridiscapacidad: perdí la gran mayoría de mi vista, como ya he mencionado, tengo una hemiplegia residual en el lado izquierdo y un deterioro cognitivo. Todo esto es consecuencia del daño cerebral sobrevenido por el tumor. Esto ocurrió hace 5 años, cuando tenía 45 años, y a partir de ahí empezamos a generar una nueva vida tras la discapacidad, después de esos primeros momentos que fueron durísimos. Cuando la discapacidad llega a tu vida, tienes que generar una vida nueva por completo, y al principio, sobre todo, crees que no vas a poder hacer las cosas que hacías antes, entre ellas, lo que hoy estamos viviendo: poder volver a hacer senderismo, atletismo, y tener una relación con el deporte, que para mí siempre ha sido un vínculo muy importante.
Con el paso del tiempo, fuimos generando esta nueva vida a través de la ayuda de la ONCE, que me apoyó en todo momento para aprender a andar de nuevo, a caminar, a comer, por todas las secuelas que me han quedado debido a la discapacidad. Este año pasado, en noviembre, hizo un año que entró en nuestras vidas el proyecto de movilidad aumentada. Ahí fue cuando comencé a tener relación con el proyecto, a través de José Luis Villamor y Henar, para recuperar esos momentos de atletismo y empezar a practicar con la barra direccional. Empezamos en Toledo, en la pista de atletismo, y de ahí comenzamos a hacer senderismo. Poco a poco, tanto los voluntarios, que son los más importantes dentro del proyecto, como los usuarios, a coger confianza en mi caso, soy usuaria de la barra direccional, y comenzamos así. El primer objetivo que cumplimos fue subir al techo más alto de Toledo, al Rocigalgo y después llegó el San Felipe, que fue lo que vivimos hace dos semanas.
Luismi: Bueno, mi nombre es Luis Miguel Gómez y dentro de la federación estoy a disposición de lo que me manden. Yo, cuando trato de colaborar, hago lo que sea. En principio, estoy metido en el área de formación, intentando buscar nuevas formaciones. De hecho, hoy hemos estado hablando Fito y yo sobre algún tipo de formación que podemos organizar, pero aún tenemos que seguir hablándolo para ver cómo la cuadramos y hacerla llegar al resto de gente.
1. Percepción general de lo que pasó subiendo al Pico San Felipe.
Omar: destacaría la comunicación, yo estoy constantemente hablando con el grupo. Estoy acostumbrado a subir y bajar, así que voy guiando a los voluntarios. Les indico por dónde pasar con la silla: “Por aquí, por la izquierda, mejor por este camino”. Esto les ayuda mucho, ya que conozco bien el terreno. Además, mi peso es menor, lo que también facilita las cosas. Y, cuando la bajada se complica, no tengo ningún problema. No me da miedo, así que me siento cómodo guiando y animando al grupo en momentos difíciles.
Begoña:Para mí, la experiencia del San Felipe fue muy significativa. Yo siempre digo que el objetivo no está cuando llegas a la cima, sino todo lo que conlleva el proceso hasta llegar ahí, las vivencias que tenemos dentro del proyecto en Toledo, como cuando llegamos a Cuenca, a Tragacete. Ahí comenzamos a conocer a mucha más gente voluntaria que se suma al proyecto de movilidad aumentada para seguir generando y que sigamos cumpliendo esos objetivos. Al principio, yo pensaba que no iba a poder, pero al contrario, a raíz de entrar en el proyecto, empecé a hacer senderismo y me di cuenta de que me encantaba la montaña. A mí la montaña me gusta muchísimo porque siento mucha libertad en ella, me encanta esa libertad, y me encanta el sonido que tiene la montaña.
Luismi: Es como un nivel dos de deporte adaptado con la silla. Y, por lo que a mí me pareció, creo que sí, que se logró. Estuve hablando con las personas que estaban allí conmigo y creo que sí, que lo hubo. A lo mejor no nos conocíamos bien, era la primera vez que nos veíamos, entonces bueno, siempre hace falta conocerse un poco más para mantener ese tipo de simbiosis, ese feeling.
2. ¿Qué te gustó más?
Omar: Lo que más me gustó fue disfrutar con los compañeros y con los voluntarios, que hicieron que la experiencia fuera muy cómoda y amena. Además, el entorno era precioso, con unas vistas que me encantaron.
Begoña: Vale, pues mira, para mí lo que más me gustó fue la convivencia. Ver la implicación de todos los voluntarios, el cariño, las ganas de colaborar, de estar a tu lado, de querer probar cómo se guía una barra direccional, cómo se lleva una silla Joelette. Luego, también, el día anterior, cuando estuvimos en el salón de actos del Ayuntamiento de Tragacete, se hizo una cosa muy interesante. Aparte de toda la presentación que hizo Fito sobre el recorrido que íbamos a hacer a la montaña de San Felipe. Me pareció muy interesante un juego que se realizó. Porque para mí, como persona con discapacidad, sí que es muy interesante que antes de hacer eso nos podamos conocer un poco. A través de ese juego, se generó el poder conocer a las personas que iban a compartir contigo ese momento en la subida al San Felipe. Y a través de ese juego, bueno, vas conociendo cómo cada persona, ya sea con discapacidad o sin ella, quiere hacer esto de la montaña por distintas razones, y que cada uno siente su felicidad de forma diferente al hacerlo. Para mí, eso también, previo a la subida, fue muy interesante porque me gustó muchísimo la convivencia en ese momento.
Luismi: A mí lo que más me gustó fue la compañía, igual que dije cuando llegábamos al pico. A mí ahí hay personas de las que estuvieron allí, sobre todo las que venían conmigo en mi silla, que, vamos a decirlo así, me sorprendieron gratamente. En 2006, cuando empecé a formar parte de la federación y a colaborar con ella, desde entonces, más que amigos y compañeros, se han hecho ya como hermanos. Y al final eso es lo que más me gustó: estar con esa gente. La verdad es que, como hermanos, a veces necesitas su compañía en ciertos momentos, sobre todo en ese medio natural en el que nos conocimos, en la montaña. A ver, al final, siempre nos gusta llegar a la cima, ¿no? A la cumbre. Pero para llegar a la cumbre, hay que ir dando pasos, caminando paso a paso, como dice Cholo Simeone, “partido a partido”. Pues paso a paso, en este caso, la gente con barra o con la silla, al final es eso, yo creo que todo es un proceso. Si no hacemos el camino, no llegamos arriba. Bueno, son momentos que vas acumulando experiencia y vas echando, pues, a la mochila de experiencia.
3. ¿Qué te gustó menos?
Omar: aunque las comparaciones son complicadas, creo que la primera ascensión fue diferente a esta. En la primera, fue como si no hubiera cámaras de grabación y, en esta ocasión, ha habido muchas paradas, se ha pasado más tiempo en las cámaras que en la subida misma. A mí, personalmente, eso no me ha gustado. Creo que mejoraría la planificación en ese aspecto.
Begoña: Yo sinceramente es que a mí no hubo nada en ningún momento que no me gustara. No puedo decir “pues mira, es que me gustaría cambiar esto”, porque no, no hubo nada realmente que no me gustara. Yo creo que no cambiaría nada, porque al final todo lo que ha habido en la subida al San Felipe, como al Rocilgalgo, todo ha sido para aportar y todo es un aprendizaje de todos. Con lo cual, cuanto más lo hacemos, más vamos aprendiendo, pero yo realmente no cambiaría absolutamente nada.
Luismi: No hay nada que me gustara menos, al final. Lo que, por decirlo de alguna forma, me gusta es que la gente que lo vea se interese y pregunte, que no se queden con la duda, sino que pregunten el por qué y para qué. Te pongo un ejemplo: con la barra, guiando a un compañero ciego al Almanzor. Cuando llegábamos arriba, se acercó un chico, que me pareció bien por su parte, y nos preguntó: “Perdona que os pregunte, ¿esto es una pértiga, la barra? ¿Eso qué es?”. Le dijimos que sí, que había un ciego, y no se lo creía. Pero por lo menos preguntó para informarse, y eso es lo importante. Al final, que la gente se informe y sepa el por qué, que no se quede con la desinformación. Si hay que poner algún “pero”, pues que poco a poco haya más gente en la red de voluntarios, pilotos y colaboradores.
4. ¿Qué mejorarías-cambiarías?
Omar: En cuanto al alojamiento, la otra vez me gustó mucho que estuvimos en una casa rural, donde convivíamos, nos conocíamos mejor antes de la ascensión. Aquí, en el hotel, cada uno estaba en su habitación y solo coincidíamos un poco en la cena. Aunque estaba bien, no fue lo mismo, así que mejoraría ese aspecto
Begoña: ¿qué puedes cambiar?”, es que cambiar es aprender lo que tú muy bien acabas de relatar. No ha habido un fallo, entre comillas, en un grupo. Pues bueno, pues que tenía que haber habido alguien detrás, pues ya está. Lo que se hace con eso es un aprendizaje que se corrige, como tú muy bien has dicho, para el siguiente. Lo importante es que el grupo salió, volvió, no hubo ningún problema, y eso es a lo que yo me refiero. Es un aprendizaje, es que no es ni una crítica constructiva, sino es el aprender que, oye, es que al principio todo cuesta, y sobre todo en esto que se está gestionando. Aquí hay una implicación muy grande de muchísimas cosas, y esto requiere de muchísimo tiempo, tanto de voluntarios como de administración como de federación. Todo esto no es llegar y decir “venga, que aquí vienen 40 y tantas personas que están todos locos y se van a subir aquí arriba”. No, que esto lleva muchísimo trabajo. Y entonces, eso que tú acabas de relatar ahora mismo, pues es de las cosas que hay que aprender, que claro, que alguien tiene que ir detrás, porque claro, cada uno seguimos a nuestro rollo, y como tú has dicho, en una barra direccional. Encima, yo también, a ver, tengo que confesar que Lourdes, la chica que venía conmigo, es mi profesora de Braille aquí en Toledo, entonces nosotras nos conocemos. Lourdes es una profesional guiando barras, porque ya ha estado corriendo con ciegos en montaña, ya, o sea que imagínate. Paz, yo también, en rutas y en carreras aquí populares, pues también he tenido la posibilidad de poder hacerlo con ella. Con lo cual, tú ya conoces un poquito a tus guías y como que tú vas ahí un poquito más tranquilo.
Luismi: Aunque me sentí seguro, a lo mejor, no estaba acostumbrado a estar ahí sentado, es cierto que a lo mejor yo pondría más de lo que es la cinta, que uniría el arnés pélvico con el arnés de pecho. En este caso, el arnés de pecho con la silla, para tener más seguridad y que no te caigas hacia adelante.
5. ¿Subirías a más montañas con ayuda de la Silla Joelette/Barra Direccional?
Omar:
¡Claro que sí!
Begoña: Yo, en la cuando subimos, porque la complicación de San Felipe fue bajar, eh, la subida estuvo bastante bien, y ahí es donde, fíjate tú, a mí el grupo me encantó, el grupo de los niños, porque ahí se les dio la oportunidad de poder guiar la barra direccional. Y de verdad que, como persona ciega, que lo digo, para mí me llena de orgullo escuchar a los niños: “¡Venga, que tú ya llevas mucho rato, déjame que yo me ponga, que ahora me quiero poner yo un ratito!”. Y Begoña, y yo digo, pues a dejarlos que se acerquen, que nos conozcan, que vean que no pasa nada, porque normalmente, la discapacidad, cuando la gente es voluntaria, lo que tiene es mucho miedo a que la gente que va en la silla o que va en la barra le pueda pasar algo. Y ahí, entre los niños, pues hay un filón muy bueno para que ellos entiendan que la discapacidad, pues, bueno, es una discapacidad, pero que se puede incluir a un compañero suyo, a un amigo, a la hora de poder realizar cualquier tipo de deporte o simplemente pasear con él.
Luismi: Siempre, siempre que haya oportunidad y yo no pueda tirar para adelante por mis propios pasos, espero poco a poco ir acumulando más energía y fuerza, y que los dolores del pie bajen un poco para poder ir haciendo más camino. Como dice el dicho, “Caminante, no hay camino, se hace camino al andar”. Y, con suerte, poder tomar una barra, como cuando empecé yo en este colectivo allá por el 2006 con el grupo de montaña de la ONCE con la barra.
6. Diferencia entre medio natural accesible, sendero inclusivo o montaña adaptada, si hay diferencia.
Omar: Hay mucha diferencia porque, la verdad, yo he hecho de todo. Me adapto a la silla, le pongo ruedas de montaña, una free delante, y con mi mujer y mis hijas hemos ido a muchos sitios. Incluso he hecho esta ascensión con mi silla, aunque me ha llevado varios días. Con la Joellete, sin embargo, es otra historia. Esa silla te permite hacer cosas que me resultarían casi imposibles de hacer solo con la mía. Yo la primera vez que la utilicé con el proyecto de montaña aumentada, en la primera subida, me quedé alucinado. Aunque es una cosa probarla en la ciudad, vivir la experiencia al subir y ver las piedras que “se come” es impresionante.
Begoña: Sí, sí que hay muchísima diferencia, muchísima. A ver, un sendero, al fin y al cabo, no deja de ser un sendero, pero un ascenso a una montaña, entrar lo que es en una montaña, hay muchísima diferencia, porque te cambia el terreno por completo. Pues hay muchas raíces, hay mucha piedra rodada, tienes que tener, a ver, una buena preparación física. A ver, tampoco es que te tengas que preparar como si fueras a hacer un campeonato, tampoco es eso, pero sí que te tienes que estar preparado físicamente, porque cuando tú entras en esos tipos de terreno, primero tienes que haberlos conocido antes. Vale, yo te hablo como usuaria de barra direccional y afiliada a la ONCE, con la pérdida de mi vista. Tienes que haber tenido un contacto previo, porque claro, meterte en una montaña sin tener ese contacto, pues vas completamente a lo desconocido. Entonces claro, cuando a ti te llegan y te dicen “tú guías”, vale, en mi caso pues Lourdes y Paz, pues vamos a entrar por un terreno con piedra rodada, tú tienes que saber cómo tienes que posicionar ese pie para que el pie no se vaya hacia atrás, y tienes que utilizar las otras herramientas cuando tú estás en las montañas, como son los bastones de montaña, también para que puedas asegurar con la mano que llevas libre, que no vas agarrada en la barra direccional, pues para tener la máxima seguridad. Sí, hay una diferencia importante, sobre todo en el terreno.”
Luismi:
Ese es el paso que debemos dar, del senderismo al montañismo, solucionarlo con trabajo en equipo y, muchas veces, ayudados con otras técnicas que te ayudan a superar esos pasos. Es algo de lo que estuvimos hablando Fito y yo esta mañana: dar ese salto con otras técnicas para ayudar a la gente.
y para terminar si quieres añadir algo:
Omar: Me encantaría hacer todas las subidas de la misma manera. Creo que la organización con Fito estuvo bastante bien. Dar las gracias a todos, especialmente a los voluntarios, que son esenciales en todo esto. En Toledo, con la experiencia que tienen y que tenemos todos, las rutas ya son un paseo.
Begoña: Os quiero dar las gracias a todos, de verdad, porque sin todos vosotros esto no es posible. Eh, que no se os olvide nunca, que no perdáis la ilusión nunca, que las personas que tanto tenemos discapacidad como los que no, es que todos juntos es donde vamos a llegar lejos, y yo lo agradezco un montón a todos, de verdad, pero absolutamente a todos. El que graba las imágenes, el que no las graba, el que está acompañándonos, y que podamos disfrutar todos juntos de momentos como este. Vamos, muchas gracias, de verdad.
Luismi: Que poco a poco se va haciendo un trabajo final de información y de ir haciendo cosas para que la gente lo vea. Y, por ejemplo, ahora mismo me enfoco en los jóvenes, sobre todo concienciando a los docentes, para que lo vean. Al final, es importante también para los colegios, porque siempre el niño con problemas de movilidad, igual que en los centros de atención a discapacidad, es algo que poco a poco creo que se va entendiendo. También es importante para los propios terapeutas y fisioterapeutas. Ya viste que en silla había dos fisioterapeutas, y creo que también es bueno para ellos que lo conozcan y se lo digan a la gente, porque el deporte adaptado conlleva unos beneficios que la gente no conoce, tanto el senderismo como otros deportes adaptados, como la escalada. Sobre todo, una de las cosas que la gente no ve es la socialización.Hay muchas personas con discapacidad que tienen problemas de socialización, y aquí se está dando un impulso muy importante. Trabaja fuerza, equilibrio, coordinación, resolución de problemas, funciones ejecutivas, toma de decisiones. Yo creo que todo esto es lo que debemos trabajar. Por eso creo que es bueno ir visitando los colegios, para que lo vayan conociendo tanto los profesores como los propios alumnos, que luego se lo cuentan a los padres y familiares.
Yo tengo una cuenta pendiente con un proyecto en la Facultad de Terapia Ocupacional de la Universidad de Talavera. Queremos preparar un proyecto de deporte adaptado en el medio natural, para que los propios estudiantes lo conozcan. Yo creo que no nos hemos dado cuenta, pero hemos pasado por una pandemia, y la mejor terapia es el medio natural. Todo el mundo estaba deseando salir al aire libre, y creo que una de las cosas que le viene bien a la gente es salir y decir: “Bueno, estoy aquí, me relajo, miro las vistas y pienso solo con quién estoy y qué es lo que estoy haciendo”. Dejas un poco los problemas apartados, sabemos que están ahí después, pero por lo menos tienes un tiempo para verlo de otra forma, y eso te da fuerza y te da un empujón para seguir trabajando hasta el próximo día que vuelvas a salir.






